¿Sanar las heridas como un To Do List?


Una cree que está sana hasta que las heridas pasan de frente (o en este caso se presentan en forma de publicación en una red social).


Ayer me topé con una foto, en la que aparecía una persona que quise mucho, y me molesté al verle y leer su caption. Rápidamente pensé: que persona tan hipócrita, ahora hasta de comunidad habla. Supe en ese momento que todavía no había sanado la herida.


Quise escribirle a una amiga lo que sentía en ese momento, pero algo me detuvo. Me pregunté: ¿Por qué te sientes así?, ¿crees o no crees que las personas pueden cambiar?, ¿Por qué te molesta la foto y lo que dice?...


Recordé otras heridas que tenía y tengo y en como he querido trabajarlas. Me di cuenta que las quiero controlar, que quiero atenderlas de forma jerárquica. Como un To Do list.


¡Como si eso pudiera ser posible!...


Seguí pensando y vino a mi mente una conversación que tuve con un amigo en la que le contaba: “Ahora me lo encuentro a menudo. No estaba, ni estoy lista para trabajar en esa herida, es mucho para mí. No quiero trabajar en ella ahora mismo.” Él después de escucharme me dijo: no estoy seguro de si puedes escoger trabajar una herida ahora y otra después. La vida no funciona así.


En efecto, la vida no funciona como un To Do List (aunque soy fan de ellas).

Yo no estaba lista para trabajar en ciertas heridas, porque no sabía que las tenía. Creía que estaba sana de algunos eventos de mi vida y tenerlos de frente me dejaron saber que no es así. Me mostraron que hay algo que dolió y duele.


Porque al final las heridas también son traumas y se presentan cuando menos esperamos. Como una ráfaga del viento. A veces te tumban y otras veces te dejan alborotada y muy muy pocas veces refrescan…


Claro, una siempre tiene opciones, por ejemplo: atiendo lo que duele o pitcheo y sigue doliendo cuando menos lo espere, pero, ¿cómo trabajamos tantas heridas a la vez?