Cosas que hago para maternarme.

Para muchas de nosotras ser hija/es ha sido una experiencia doliente, que nos ha dejado unas cuantas heridas sangrantes y depurantes que sanar. Y es verdad que para muchas/es ha significado tener la necesidad de rupturas y límites que nos han llevado a distancias no siempre deseadas, y a espacios de soledad y sentimientos de abandono que nos han marcado para toda la vida. No solo eso, también se reflejan y se proyectan muy vivos en nuestras relaciones, en el modo en que tratamos a las demás personas y en la manera en que generamos nuestras expectativas de afectos tornándolas en exigencias. Tal como si ahora esas personas pudieran satisfacer el vacío que tiene nuestra infancia. Puede que todo eso sea cierto, y no digo que no hayan responsabilidades afectivas que adjudicar, pero hay algo que a mi me ha vencido las excusas para dejar de lado ese dolor, e ignorar a mi niña herida como si no estuviera ahí, como si yo no fuera responsable de mi propio maternaje.


En el proceso de asumirme a cargo de mi herida, he tenido que mirar a mi niña, y no es que eso haya terminado, la sigo atendiendo, escuchando, y cuando más perdida me siento ella me suele dar algunas respuestas amables para el proceso. Ahora ando en la búsqueda de mi adolescente, pero eso se los cuento después. El mirar a mi niña se ve parecido a poner las manos sobre mi pecho, frotarlo y respirar diciendo " te escucho" "me importa lo que sientes" "estoy aquí" "claro que podemos jugar". Casi como si se tratara del cuidado que doy a mi hijo, busco, en el ensayo que es maternarme, tratarme con esa misma compasión. Nunca o casi nunca es fácil, pero sigo ensayando y creo que pronto se me dará mejor. Sin embargo, en los días que me cuesta demasiado, cuando en el estrés del hacer se me atraviesa la niña en ánimos de quejumbrosa, la reconozco y le recuerdo que no tengo que asumir nuestro maternaje sola, que debo dejarme maternar por otras/es. A veces eso se ve como un abrazo apretao, o un "chica vente te voy a ayudar" o un " está bien si quieres descansar" o "¿nos damos un café?". Y en esas veces en que soy maternada por otras es cuando se me hace menos difícil mi propio maternaje.


Así que si de un modo necesitas maternarte, y no encuentras por dónde comenzar, tal vez esto que voy a enumerar, sea un abrazo que te acompañe. Estás son algunas de las cosas que hago para maternarme:


  1. Validar mis sentimientos, necesidades y deseos.

  2. Aceptar mi intuición y escucharla.

  3. Confrontar mis contradicciones. ´

  4. Hablarme con ternura y compasión.

  5. Perdonarme y perdonar cuando es sentido.

  6. Permitirme fallar.

  7. Establecer límites y decir que NO.

  8. Aprender a descansar.

  9. Permitirme jugar y disfrutar.

  10. Recordar que no existo para complacer.