A mi nadie me vuelve a tocar.

Hoy me encontraba escuchando un live sobre el tema del consentimiento y me tiré al medio una pregunta relacionada al consentimiento cuando una persona está embriagada, la respuesta era evidente, no debe ocurrir y es una agresión aprovecharse del momento. La traje precisamente porque quería asegurarme que se mencionara el tema. Hace poco hablaba con un amigo y le contaba como la violencia está tan invisibilizada y como se normalizan las micro violencias. Lo que les narraré no es tan micro, fue una violación. Darme cuenta que fue una violación fue para mi posible hace unos pocos meses, aunque lo ocurrido fue hace años.

I.

Me encontraba en medio de mi vida universitaria, en mi jangueo sola, específicamente en el Refugio, muy cercano a la universidad. La estaba pasando muy bien, siempre buscaba con quien podía divertirme al final del jangueo. A veces se da, a veces no. Esta vez llegó mi primo al negocio con pal’ de sus amigos, que por cierto todos eran policías encubiertos. Yo recuerdo que me creía la reina del negocio, porque vivía al lado literal, y me la pasé ese verano completo jugando billar. Así que me la pasaba pa’ arriba y pa’ abajo hablando con la gente que allí conocía. Me pagaban bebidas, mi primo y mi corilla del billar. Terminé bien borracha y sin darme cuenta mi primo ya me había montado en su carro, no sabía para dónde me llevaba. Entre él y yo siempre había existido una atracción muy extraña, pero nunca nunca se había manifestado de ninguna forma, pues era un primo hermano de toda la vida y al cual guardaba y guardo aún cierto cariño.

Recuerdo que le preguntaba para dónde íbamos. Me llevó hasta su apartamento, a casi 4 pueblos de distancia de San Juan. En los pocos lapsos de memoria que tengo, recuerdo que intentó penetrarme varias veces, a lo que constantemente le decía que no, que no quería, que era mi primo, que no creía que estaba bien, que no quería, que no, NO, NO. Le sacaba la mano y le sacaba su pene. Me llegó a penetrar como una dos veces, pero no pudo seguir porque no era “cool” teniendo a la persona embriagada diciendo que no, que no, que no.Además, el tendría muy claro que lo que estaba haciendo estaba mal, y que si la cosa escalaba de seguro habrían otras consecuencias. Al otro día actuamos como si nada hubiera pasado. Yo continué con mi vida normal, nunca consideré esto como una violación. Hasta ahora, que pauso y reflexiono. Porque las agresiones están tan normalizadas que esto que me ocurrió sucede cada día, a niñes, jóvenes, adueltes y viejes.

II.

Según un estudio de 16,507 participantes, 1 de 5 mujeres y 1 de 71 hombres reportan haber sido violados en algún momento de sus vidas. Cerca de la mitad de las mujeres (46.7%) y el 44.9% de los hombres que habían sido agredides sexualmente conocían a la persona agresora (Coordinadora Paz para La Mujer, 2017). Esta información que comparto la tomé en un adiestramiento. El mismo que me hizo reflexionar sobre esta experiencia. No es hasta el día de hoy que me siento a escribirla.

Los traumas generados a raíz de mi experiencia quizás no los pueda identificar tan fácilmente, pero sé que los tengo, sumando además las otras experiencias relacionadas al tema de género. Sé de historias de muchas amistades cercanas, y hay muchas más mujeres y personas que tienen que bregar con las agresiónes a diario. Que se reviven con detonantes como un olor, un gesto, o una acción que se les quedó grabadas desde el momento que fueron agredides o violades. A mi me duele en el fondo de mi alma, que esto sea una realidad no aislada y me desgarra aún más cuando se trata de menores de edad. Según el Centro de Ayuda a Víctimas de Violación aproximadamente 14,000 estudiantes de escuela pública reportaron haber sido agredides sexualmente (CAVV, 2017) . Estas sib cifras alarmantes y terribles, pero más que cifras son personas, seres que requieren justicia. Con el encierro por la pandemia del COVID-19 las agresiones sexuales aumentan, un tema que cada vez que lo reflexiono me atormenta con el solo imaginar toda esa niñez en riesgo.

Si usted conoce de alguna persona que está cometiendo este crimen, por favor denúncielo. Mi primo ya fue a la cárcel por otras razones, pero algo ya ha pagado. Cualquier persona que no entienda lo que significa el consentimiento, mándele un video en youtube bien chévere que se llama "El consentimiento explicado con taza de té."

III.

Para cerrar, quiero declarar que a mi nadie me vuelve a tocar ni un pelín, me prometo que haré todo lo que este en mi para defenderme. Sin embargo quiero reconocer que muchas mujeres han sobrevivido y han resistido desde el silencio y la sumisión ante sus violadores o agresores. Sé también que esto puede suceder aún cuando buscamos modos de defendernos , cuidarnos y resistir, es por eso que es una violación. Cuando se trata de menores me espanta aún más y pienso en mi hijo y me digo a mis adentros que "no lo dejo ni en las cuestas solito" porque tengo el miedo metido en la cabeza con esas estadísticas horrendas, donde en cualquier esquina puede haber un pedófilo. Es triste saberse tan en la perse pero ese es el mundo que nos ha tocado vivir y en el que seguiremos luchando para cambiarnos, mientras nos hacemos a la tarea de ir sanando.

Att. La Guerrillera

Referencias

Centro de Ayuda a Víctimas de Violación. (2017). Violencia Sexual:Un

problema de Salud Pública.

http://www.salud.gov.pr/Dept-de-Salud/Pages/Unidades-Operacionales/Secretaria-Auxiliar-de-Salud-Familiar-y-Servicios-Integrados/Centro-de-Ayuda-a-Victimas-de-Violacion.aspx

Coordinadora Paz para La Mujer. (2017). Violencia de Género desde un

Enfoque Centrado en Trauma.

https://pazparalamujer.org/wp-content/uploads/2019/09/vg-trauma-2017-1.pdf