Solo estoy sintiendo.

En los últimos meses me he dedicado a escribir versos para mi hijo, y casi nunca los comparto. Tengo ya unos 13 poemas, o el intento de versos, para él. 'Parimosas Sueltas' le he llamado a esa compilación. La 'maravilla' de la palabra inventada no es mía. Lucas tiene todo el crédito de esta creatividad. Desde hace un tiempo les dice así a las mariposas. Para mi nostalgia, ahora resulta que en la escuela le están enseñando como es que suena la letra "M". Le instruyen sobre el fonema. En su bulto le han colocado un lámina, un pedazo cuadrado de cartulina, como del tamaño de una mano, y en el cuadro escrita la letra M. Pero eso no es todo, tiene arriba dibujada por la maestra, una mariposita pequeña. Como para que no se olvide de la 'M' que suena 'mmm' en la palabra mariposa.


Aún me quedan esperanzas. De que las palabras inventadas puedan ser un regalo inolvidable, impenetrable por la normalidad, perpetuables por la causa. Dice la abuela de Lucas que aún habiéndo practicado el fonema de la letra 'M', cuando señala la imagen de la mariposa, insiste naturalmente en decir "parimosa".Y yo se lo agradezco, estoy segura que su papá también. Creo que es un regalo de él para nosotres y para la gente que le ama y a la que le importa escucharlo nombrar.


Sabe nombrar de un modo tan distinto. Hay muchas palabras que se me han olvidado, algunas que decía y ya no dice así. Cada vez que dice una palabra "corectamente" se me estruja, arrugadísimo como una pasa, el corazón y el estómago. Es como si me gritara a todo pulmón que ha crecido y que seguirá creciendo. Con cada palabra y cada fonema correctamente pronunciado, se anuncia su vuelo de parimosas.


A mí, que me gustan las palabras, y sus fonemas, me dan ganas de llorar. Creí que naturalmente eran toda una maravilla conmovedora, hasta que escuché por primera vez a mi hijo nombrar. Y cada palabra y fonema incomprendido por otra gente, era completa claridad para nosotres. Podíamos entender casi perfectamente su lenguaje. Pero ahora resulta que pronuncia correctamente casi todas las palabras, y que tiene un vocabulario mucho más amplio, y que hasta sabe escribir las letras de su nombre y se sabe nombrar.


Y yo me he quedado sin palabras, y sin fonemas, con el corazón hecho una pasa, y el estómago también. Ando persiguiendo parimosas sueltas para ver si así hago que perduren las ternuras y me aprendo a nombrar las nostalgias y los quereres mapaternos. Es todo lo que puedo por hoy. No espero que lo entiendan. En realidad no escribo, solo estoy sintiendo. Todo gracias a la letra "M" que ya no es solo el fonema "mmm" de mamá, pero fue único alguna vez, aunque ahora sea una parimosa suelta.