¿Recuerdo que quería ser de grande cuando era niña?


Hace unos días que... escribieron sobre algo que me inspiró. Hace unos días que...a pesar de eso no escribo. Hace unos días que...lo intento. Intentarlo, no me asegura nada. Hay días que no puedo y cuando digo que no puedo es que no puedo. Es que no me da el tiempo y casi no me dan los días. A veces se me interrumpe tanto, y no digo que sea una interrupción mala, en realidad es buena. Sobre todo es buena si quien me interrumpe es mi hijo; cuando pregunta, cuando pide comer algo. Me interrumpe para bailar, para jugar, para bailar de nuevo, para jugar, para comer algo, para bailar de nuevo y para cantar.


Siempre termino los días cantando, o casi siempre, cuando creo que tengo tiempo, y nadie me interrumpe, termino las noches cantando las cien ovejas, que me cantaba mi abuela cuando me mecía. En ese sillón de metal viejo, ya corroído. En aquella marquesina, con los pisos oscuros, no se sabe si de sucio, pero los pies míos casi siempre estaban sucios, oscuros de tierra, y el ¿mapo?, claro que lo pasaban, estaba sucio oscurísimo también. No sé a quién se le ocurre hacer los mapos incoloros, blancos, pálidos como la nieve, como para que una los use y sepa cuando tiene que botarlos. Ay que terrible idea, o quizás que buena idea para el capitalismo y el consumerismo. Que buena popularidad para los racistas. Maldito mierdero blanco yankee que nos roba el país. Que difícil es que no me interrumpan las buenas ideas.


Disculpen. Me distraje.A veces creo que tengo buenas ideas para escribir, y vamos que no es que siempre tenga o deba tener algo que decir. Pero cuando no encuentro nada más, escribo, cuando no puedo con la realidad, finjo que soy una escritora, y que me dedico solo y exclusivamente a escribir. Y que tengo no solo una habitación propia, sino que tengo un lugar propio, un país propio, o por lo menos independiente. Pero que mucho se romantizan las independencias, de verdad que se pueden ir .... bueno no voy a decirlo ahora, que me distraigo mas, quizás más adelante. ¿Para qué querrían romantizar las independencias?. Eso es casi como tener que dejar de ser una niña, no creo que solucione todos tus problemas, pero bueno. Creo que ha funcionado más el capitalismo para descolectivizarnos, encerrarnos ensimismadas en nuestras casas y hacernos pensar que con eso tenemos alguna libertad.


¿Editar un escrito del blog? no, tampoco suelo tener tiempo, ni recursos, ni ganas para eso. No llego a tanto, después de todo escribo como si pudiera darme mi propia cura. Ojalá y pudiera darme mi propia cura, ojalá y estuviera cerca de hacerlo. Estos día he sentido tan lejos, tan de cualquier otra gente mi propia vida, que me doy cuenta de que esto no da para mucho tiempo, y que si no hago los cambios que necesito para mi, nadie va a comprender cuáles son mis límites, ni yo misma. Llevo mucho tiempo tratando de entender lo que me pasó, llevo tanto tiempo encontrando viejas heridas, casi como si rebuscara en algún cajón de juguetes viejos, buscando, como se busca la nostalgia, volver a los sueños de esos días.


Ser una niña. Esa misma niña que cantaba y escribía canciones, y que caminaba frente al mar cantando como si fuera Jaci Velasquez (la única música que me dejaban escuchar que "era del mundo" en esos tiempos). Eso de que era "del mundo", es un término religioso y cristiano, como si fuéramos extraterrestres, tiene sentido, si Dios está en el cielo, más allá del universo, según ellos .Porque por lo menos para mí, eso de que Dios está tan lejos, nunca me ha dado confianza. Crecía en una familia cristiana y no me refiero a mi mamá y mi papá, elles tenian un acercamiento distinto al asunto. No eran "el/la cristiano/a" "ideal" si es que eso existe, y quizás a consecuencia, yo tampoco. Todavía no lo soy y no sé si quiera si me puedo nombrar como una persona cristiana. Todavía no sé como me nombro, algún tiempo lo tuve bien claro. Me hacia llamar una "mujer" una " señorita, una "niña". Y era una niña que cantaba, en todas las reflexiones de la escuela, que siempre eran cristianas, y cantaba "la niña de tus ojos" tanto, pero eso era ya más de adolescente, primero cantaba canciones de Lorell Quiles como "alguien te cuida".


Se suponía que alguien en verdad me cuidaba y yo de verdad lo creía. Cuando era una niña lo creía todo, desde el insulto, hasta el alago, todo, desde Dios hasta Santa Clos y los Reyes Magos, y hasta creía que solo a mi y a mi prima nos llamaba Melchor al teléfono de su casa. Ahí era donde más cantaba, en esa casa, ahí cantábamos todo el tiempo música sacra, y lo más "mundano" ya saben que era Jaci Velasquez.

A veces puede ser que ver la "NO-VELA" Luz Clarita fuera el mayor pecado.


Un día le dije a mi prima una mentira, le dije que iría con mi Abuela Mamita Annie (que se hacia llamar una Testigo de Jehova, pero ella no era igual a los cristianos que había conocido, se permitía un poco mas "lo mundano", pero es un ángel) al concierto de Justin Bieber. Con ella que es una amorosa abuela, que amo tanto, y si que me cuidaba mucho pero eso era músuca del mundo eso era pecado. Y ella, mi prima me lo dijo muy segura, yo acto seguido la golpee en el estómago con una biblia. Les cuento de mis abuela que me hubiera llevado, y no estoy diciendo que mi otra abuela no me cuidara (me meto en líos por que ellas me leen) ya de ella les conté que era muy muy amorosa, y me mecía cantándome las cien ovejas. Mi canción de casi todas las noches, una de las que le canto a mi hijo, y porque me lo pida. Es que también cuando canto se me eriza la piel, y siento que abrazo a mi niña.


Tener un hijo me ha ayudado mucho a complacerme, a darme el permiso de ser una niña, en el cuerpo de una mujer, que no se nombra ya del mismo modo que antes. Una, une, que se permite conocer su niñe y su niña a la que por tanto tiempo le ha dejado en una sola historia, en una sola esquina; la del mal recuerdo la del trauma, la del dolor, la del hogar que estuvo tan roto, y de la escuela que no la amo, y del maestro que no enseñó nada más que trauma y dolor. Pero había otra niña, una que quería ser bailarina y cantante, y que no lo fue, o quizás lo fue, ya les dije que cantaba, pero con el baile, con eso no me iba tan bien. Lo escribo y río, porque recuerdo mis fallidos intentos de coordinar la pierna derecha con la izquierda . Sin embargo ahora también bailo, en mi sala, casi todos los días de la mano de mi hijo, y es él quien me invita.


La niña, que es ahora una mujer maravillosa, una mujer brava, que amo, una mujer leona que merece ser cuidada, y otras cosas. Una ser que es algo que nunca había nombrado, una ser híbrida, una cosa nueva, que se va desvistiendo y revistiendo todos los días. Estudié para ser periodista, luego hice una maestria en trabajo social comunitario, escribí un libro, y ahora trabajo en Siempre Vivas Metro, y estoy aprendiendo a acompañar, y tengo la posibilidad, gracias a ellas, de preguntarme, ¿qué era lo que yo quería ser y no he sido?. Y claro, que sé que con "equidad" lo hubiera podido. De un modo el hacer en el que estoy me permite construir ese pedacito de futuro, y me da esperanzas, de que para otras niñas y niñes esa pregunta no tenga sentido, por que podrán ser y existir plenamente. La vida si que seria diferente, y puede comenzar a serlo. Que bueno que he llegado hasta aquí, con mi niña cantante y bailarina. Esta bien como destino por hoy, he escrito.