La sociedad cría, a mis hijes no solo les crío yo.

I.


Las mujeres empobrecidas, trabajadoras, madres, negras, trans, venimos enfrentando la violencia de género como el pan de cada día. Y esto no lo digo yo, no es una opinión ni es una ideología, es una realidad, basada en hechos, que queramos verlos o no, siguen pasando.


Hay quienes aún se empeñan o consuelan en creer que con ignorar el problema va ha desaparecer, pero eso es imposible, porque es como si se tratara de nuestra sombra. No importa cuanto huyamos de la luz, nuestra sombra va ha aparecernos de algún modo delante, o de lado, o atrás, siempre nos persigue aunque la queramos ignorar.


II.


Nuestro machismo, no es nuestro, es creado es inventado es construido y puesto en práctica en nuestros modos de ejercer la crianza, en nuestra socialización, en nuestras maneras de interpretar la realidad, y nos pone contra todos los espejos posibles para que proyectemos nuestro reflejo, intentando huir de nuestra sombra, que es parte nuestra.


En el modo de hacer análisis de nuestras realidades persevera una perspectiva patriarcal, del poder de hombre blanco en su sentido histórico excluyente, del poder de la iglesia cristiana en ese sentido también. A un nivel estructural, institucional y dogmático, impera el poder del estado gobierno y todos sus paralelismos, que nos ha arrabatado sin tregua, el poder de la educación. Hemos sido adoctrinádxs hacia concepciones de la realidad binarias, establecemos y sostenemos nuestras relaciones y dinámicas sociales desde ahí. Y eso nos limita la capacidad de abrazar las diversidades y nos lleva al fundamentalismo moral y sotiene las raíces de las violencias que afectan a todes pero principalmente a las mujeres empobrecidas, negras, trans y no binarias.


Se nos ha socializado desde una perspectiva de género machista que no da respiro a nadie. Por eso hay quienes insistimos en que necesitamos cambiar esa perspectiva por una perspectiva de género y de equidad, que reconozca la diversidad, visibilice y haga ruptura traicionando la perspectiva impuesta.


Y es verdad que este es un proceso doloroso, complejo, y que es normal que nos confunda o haga sentir que nos viran el mundo alrevés. Pero así son los cambios y las transformaciones necesarias. Nos debemos en el proceso entendernos el dolor y dar tiempo a que se generen las cicatrices, para observar, aprender y saber mejor cómo podemos curarnos.


III.


En esta sociedad tenemos muchos mitos y uno de ellos es el mito de "la opinión" como un "todo se vale" desde la que hemos simplificado este tipo de discusiones a un asunto moral, de opiniones en evidencia sesgadas y en muchas ocasiones discriminatorias. Cuando vamos a dar nuestra opinión, tenemos que tener algo claro, y es que hay opiniones que son misóginas, que son retrógradas, y que son fundamentalistas y discriminatorias.


En el momento que una opinión transgrede de ese modo, o promueve más la naturalización de las opresiones y de las desigualdades, entonces deja de ser una opinión y se convierte en un fundamento, en una expresión que por lo tanto requiere debate,crítica, y reflexión. A propósito y exponiendo de mitos. Por algún lado leí algo como esto;


"Si mi hijo o hija de 9, 15, 1 año(s) me dice que se quiere vestir de princesa, le diré que no, porque él nació niño y el es un principe y viceversa, así como no voy a avalar que alguien le diga que existe un tercer o más géneros, le voy a enseñar que no, que hay solamente dos géneros en la naturaleza."


Vemos aquí el mito de que "género y sexo son lo mismo" con la expresión de que "nació niño", mito de "la realeza" por ponerle un nombre con "los niños son príncipes y las niñas son prinesas" , mito de el "género es natural" con la expresión de "hay solamente dos género en la naturaleza" .


IV.


Esto hay que desmontarlo. Empecemos definiendo 'Género' que es básicamente las características que se le adjudican a las personas de acuerdo a su sexo, es una idea, una expectativa, construida socialmente, sobre el comportamiento, la expresión, roles, la orientación del deseo, el carácter afectivo, y las identidades de las personas.


Muchas veces estas mismas expectativas de género imponen unos ideales que se buscan equiparar a conceptos de "realeza" e imposiciones de lo que debe ser una persona por su sexo, como por ejemplo que los niños son príncipes y las niñas son princesas, y dentro de esa noción entonces también se esperan un tipo de comportamiento implícito.


Por dar algunos ejemplos, de los príncipes se espera que sean valientes, varoniles, que tengan la iniciativa, que ostenten poder, de las princesas en su sentido tradicional se espera que sean pulcras, recatadas, elegantes, y sin entrar en muchas otras características de las expectativas del mito de la realeza, pues ya podemos notar unas abismales diferencias que solo son justificadas por razón de sexo asignado al nacer, desde la que se impone la expectativa de género.


Con eso podemos entender que el género no es algo que es natural, ni viene de la naturaleza, es inventado y responde a un orden social y en ese caso sí responde a una ideología de género dominante e impuesta. Nadie nace mujer, nadie nace hombre, eso se hace, sí, es momento de que nos enteremos, de que nos hacemos mujeres y nos hacemos hombres, por que es el molde que nos han dado, es la "regla" que nos presentan como una verdad incuestionable. Aunque la realidad nos presente ejemplos vivos de la diversidad que somos.


Sin embargo comencemos por reconocer un asunto, y es que en la naturaleza, contrario a lo que se trata de afirmar, existen multiplicidad de sexos, la diversidad sexual es amplia, y el hecho de que no lo sepamos tiene todo que ver con que hemos sido construidas por medio de la socialización diferencial, que adjudica género por sexo, de un modo binario es decir "solo existe hombre mujer" " pene, vagina" y no reconoce las identidades y sexos diversos.


En la naturaleza existen - y no se trata de un síndrome ni un desperfecto - las personas biológicamente y naturalmente intersexuales. No es un problema médico, y en algunos espacios lo interpretan como "genitalia ambigua" por que no se puede encajonar en la expectativa social. Sin embargo reconocer que la intersexualidad no es solo identificable en la genitalia y que se expresa en otras maneras naturales en el cuerpo en su sentido biológico es muy importante para comprender que las diversidades sexuales son muchas.


El género binario "hombre" "mujer" que es el espacio en la que algunas personas se sienten más cómodas en esta sociedad, es una construcción humana, que no es natural y debe ser interpretada de manera consciente y sensible para no seguir reproduciendo discursos opresivos y discriminatorios. Sobre todo cuando esos discursos invisibilizan las vidas de las personas intersexuales, trans y no binarias.


Es definitivo que este es un problema social y colectivo, y por lo tanto , aunque las bondades del corazón sean otras, o las intenciones estén dirigidas a responder al modo moral que mejor entienda la persona, tenemos una sociedad que es patriarcal, discriminatoria, fundamentalista, y machista. Eso nos convierte en seres sociales que estamos constantemente reproduciendo y normalizando la cultura de la violencia de género. Porque es el modo en que nos han socializado. No hay nada de malo en reconocerlo, por el contrario, si lo podemos reconocer, podemos enfrentarlo, y hacer ruptura, y a la vez hacer paz con nuestra sombra, dejar de ignorarla como si no existiera, y transformarnos para sanarnos como sociedad.


V.


Hay otro asunto que se repite mucho en discursos como este y es el tema del mito de "las reglas que son estáticas que no se pueden romper" cuando hace mucho tiempo que sabemos que el amor, el ser, el existir, no puede ser encajonado. Hasta en las iglesias se predica del libre albedrío, aunque sea de otra manera. Eso no puede ser la excusa de desprenderse de responsabilidades sociales, y de concebir individualmente la sanación como si eso fuera posible,. Actuando y pensando como si no existiéramos en correlación con las demás personas, como si el ser no estuviera condicionado por el somos y viceversa.


Hace tiempo que ha quedado evidenciado que el "debía ser de tal modo" no resuelve nada, por el contrario, condena, enjuicia, violenta y entorpece que se establezcan relaciones saludables. Es necesario y urgente que respeten y validen las identidades y necesidades de las otras personas. Nos debemos el generar acuerdos que sean sostenibles, que sean dialogados para que cada problema represente una oportunidad de ruptura y de cambio hacia el amor y por el amor.


VI.


¿Cómo es que se piensa que no se está huyendo de la responsabilidad como padre y madre, como sociedad? ¿Acaso no sabemos que criar conlleva una responsabilidad social y que más que una obligación es un deber humano la apuesta a una sociedad equitativa?


Hace tiempo que nuestra sociedad cambió, y hace mucho más tiempo que las prácticas de crianza dejaron de ser un asunto "interno" "individual" y "familiar" exclusivamente. Hace mucho que nuestra sociedad cría, hace mucho que nuestra crianza influye directamente en la vida de las demás personas.


Amar desde la equidad, criar desde la equidad, hace tiempo que es el único modo de amor que se puede sostener. Amar a nuestras crías, es prepararles también para el mundo real, el mundo en que vivimos, más que para el mundo que podemos "aceptar".


Necesitamos criar seres sensibles, seres que no tengan que hacer las rupturas que nos toca hacer a nosotres, seres que puedan crecer sabiendo que no todes somos iguales. Que no existe un solo modo de ser mujeres, ser hombres. Que existen las identidades diversas. Que existen las sexualidades diversas, y que todo eso es natural. Que lo único no natural, lo único inmoral, sea negarles el derecho a ser y existir.


VII.


Entonces nuestra sombra sigue ahí, podemos seguir ignorando y pretender que nuestras crías la ignoren, pero tarde que temprano, se acogerá toda la luz a tu espalda y se te dibujará clara la sombra de frente a ti, y quedaremos en evidencia de nuestra vara, y seremos medidos con ella, y con lo que hemos profesado y hecho, nos enfrentarán.


Puede ser que trates de esconderte, y abras alguna cueva para esconder a los tuyos, por que es normal tenerle miedo a lo que nos pide rupturas, y odres nuevos, pero al final nada queda en la sombra para siempre, y podemos decidir ya abrirnos a la luz y al vino nuevo que demandan estos tiempos, y dejar de huirle a nuestra sombra, que no es nuestra, y darnos lo que necesitamos para curarnos, todas.