La persona que me gusta, ya no le gusto.

Se acerca el día del amor y la amistad, y yo quisiera escribirles de algo en referencia al amor, a ser amades y amar, o de esos momentos “clichosos” que son necesarios para nuestro ser. Como podría ser ese abrazo de algún ser muy querido, o ese beso pasional que deseabas. De eso quería escribirles, pero hoy no será. Estoy despechada, con el corazón roto y desilusionada. Definitivamente puedo ser un poco melodramática, pero es que “la persona que me gusta, bueno... ya no le gusto”. Entonces, es como una batalla interna entre mi “yo en descontrucción” con mi “yo construida por el sistema patriarcal”. Debatiendo entre ambas yo, sin entenderles realmente. Una parte anda frustrada y otra anda haciendo paz consigo misma.


Vuelvo a hacer hincapié en mi decepción... “La persona que me gusta, ya no le gusto”. Les contaré porqué me gusta, para que entiendan cómo fue que me enamoré. Esta persona la conozco de toda la vida y he observado cómo ha crecido, aprendido y se ha transformado. Tiene un sin número de cualidades, y entiendo trabaja fuertemente en que sus defectos sean menos, o por lo menos sabe pedir perdón y asumir responsabilidades. Es una persona que ante mis ojos ha sido maravillosa. Me ha abrazado en momentos sumamente difíciles y me ha guiado con mucha paciencia, calma y cariño para yo poder sobrevivir.


Entonces, hace poco fue que entendí que aunque me aún me gusta, yo no le gusto. Le mire fijamente para decirle que estaba orgullosa de sus logros y sin embargo, me miró y me dijo que ya no le gusto. No entendía como el reflejo de mi misma en el espejo detonaba en esa persona con tan dolorosa afirmación. Y me pregunto ¿se podrá entender mi frustración?. Si yo no me gusto, ¿qué pasa luego?. Yo amaba amarme, y ahora ¿por qué no me gusto?


Una se pone melodramática, pero es que perderse es una sensación muy difícil de sobrellevar. Yo no me quiero perder, yo me quiero encontrar y también quisiera re-afirmarme, reivindicarme, y re-encontrarme o tal vez transformar mi ser y por favor, nunca más dejarme de gustar. Sin embargo aquí estoy...mirando al espejo una vez tras otra. Olvidando quien fui y lo que podría ser. Me queda el reflejo y la silueta que me acompaña y que es distinta a la que yo conocía. Quiero aprender ser su aliada, pero por ahora solo le doy su espacio, y me doy el mío y escribo. Reconozco que amarse toma tiempo, y que es un acto revolucionario. Hoy no le gusto, a quien más me gusta, pero mañana tal vez aprenda a amarme.



Mamá Histérica