Ella es una voz en mí.

Ella es una voz en mí, ella es una voz en mí, ella es una voz en mí. De esas voces que aparecen y son casi audibles para una en esos momentos decisivos de la vida, de la cotidianidad. Esas voces de la conciencia. A veces cuando me sucede algo que reta de algún modo mis contradicciones, mi identidad, mi forma de pensar, aparecen sus voces. Son casi siempre voces de mujeres, que me dicen que hacer, o a veces se interponen unas entre otras; a veces se interpone mami, o guelin, o mamita, o titi.


De vez en cuando se entromete papi, pero esa voz yo le puedo dar como un low volume, y se me hace más fácil, no sé ni porqué pero creo que tiene que ver con que sea un hombre como dice julia " que en mi manda mi solo corazón mi solo pensamiento quien manda en mí soy yo". Entonces las voces de los hombres, a veces, o casi siempre en mi cabeza me suenan a regañón. Ay lo siento...pero entonces las voces de la mujeres no, esas son estruendosas, son agudas, son virtuosas, son bellas, son loables y le dejan a una la dulzura y el bofetón.


Es por eso que les digo que ella es una voz en mí. Y yo sé que quizás yo también soy una voz en ella. Y también sé que todavía hay un dolor compartido por las dos, y que nos lamemos las heridas como temerosas y que nos ha tomado tiempo pero ha pasado al que es debido, y a veces nos toca revisitar. No tengo más para escribir, al menos no aquí, estoy en tiempos de escucharlas más, y de escucharme de un modo también. Escribo más en privado, para mí, y para después, con un poco más de seguridad, con un poco menos de validación, haciendo el ejercicio para liberarme de las expectativas. Estoy en las de elegir esas voces que quiero seguir, o las que quiero que me sigan el resto de mi vida. Tomarme el tiempo de escucharlas con compasión, sin juzgarlas para no juzgarme a mí. Este es mi tránsito ahora, veremos si puedo evitar la tentación de tomar atajos.