Una carta de amor a la mamá histérica.

En estos días escribir ha sido complicado para las tres (Mamá histérica, La Luchona, Adli) no hemos podido completar de manera sencilla ninguna idea, y sabemos que tiene que ver con el desencuentro que la rutina, las exigencias cotidianas, y el ritmo "no-nuestro" que se nos impone. Se siente como un espacio fundido, entre el no saber, la necesidad de apalabrar y a la vez el miedo de decir lo que sabemos sentimos pero no entendemos.

A veces la palabra nos llega así, como un mensaje íntimo al buzón del messenger de Facebook, en el que estamos las tres, y nos reflejan las sombras de las palabras siguientes;

"Amadas, confiando estén bien. Hoy he “escupido” este escrito y quiero compartirles porque son mi lugar de confianza...

Hoy quisiera escribir de aquellas cosas que me hacen feliz. Sin embargo, ando atando cabos de cómo, cuándo y dónde se me destruyó la esperanza en mil pedazos. Tratando de recuperarme y de recuperarnos, he ido debilitando. Siento como si una ola me arrastrará, me dejará luego tirada... llena de frío, de incertidumbre, inconsciente de quien soy, de quien era, de quien deseaba ser; para luego, llevarme de nuevo y ahogarme en mis pensamientos... en los vulnerables, los que suenan a melancolía y desamor y en mi reflejo se observan las lágrimas que al caer el suelo se escucha el eco de un vacío. Cómo me siento, cómo me reflejo; pero me disfrazo en atuendos de colores, en sonrisas pintadas, me disfrazo de otra mujer. Me disfrazo de poder cuando escribo poesía melancólica, me disfrazo de risas mientras le canto a la vulnerable, me disfrazo de amor y entre mis versos, les confieso... estoy en depresión."

(Mamá Histérica)

...y entonces una se cuestiona todo lo que ha experienciado, y se retrata en las palabras y las imágenes de esa otra, que de un modo también hemos sido. Entonces me pregunto ¿cómo apoyo? ¿cómo acompaño mejor? A veces el único modo que encuentro es por medio de la palabra, pero que sucede cuando no tengo las necesarias, las suficientes, pues entonces apostar a la escucha activa, o a la lectura que puede ser un modo de escuchar.

Por eso también me decido a escribir esta mañana, porque hay que mantener el ejercicio, la no-costumbre de escribirnos lo necesario. Y entre tanto y como siempre voy por una carta de amor para ti Mamá Histérica:

Perdóname la demora, te cuento que en estos días he leído un libro que titula " la maternidad y el encuentro con la propia sombra" y en las palabras de la escritora he podido entender un poco de lo que también me pasó en el post parto, y de lo que me ha seguido pasando a medida transcurre el tiempo en este devenir mujer, madre y feminista. Cuando leo tus palabras, y a la vez tu vulnerabilidad, también me transporto a los tiempos en que no me hallé, y veo todo como una observadora. De eso quiero contarte. Para esto te pido te transportes a ese día, en el que nos enviaste este mensaje al buzón de messenger, te pido que pienses en lo que escribiste, y en lo que sentías. Si es necesario, cierra los ojos, y trata de recordar lo que pensabas, o la velocidad de tus dedos en el teclado, o el lugar dónde estabas, visualízate de nuevo ahí.


¿Lo has conseguido?


...seguro que has podido transportarte de algún modo a ese momento, y es que es tu observadora, que eres tu misma viéndote, recordándote, pero ya como un tiempo pasado. Las cosas pasan, lo sabemos, aunque se sientan aveces tan presentes como el ahora mismo.


Te pido que hagas esto porque te amo, y porque me ha servido a mí en muchos momentos para entender que soy más, más que lo que siento, más que mis emociones más profundas, incluso más que el encuentro y las sombras que la maternidad me ha dejado expuestas. Somos toda nuestra experiencia, toda nuestra historia y somos más, somos la observadora, nos podemos mirar casi de lejos y a la vez muy adentro de nosotras. ¿Qué qué te quiero decir con esto? que recojas lo que sea, lo que te sirva, que yo quisiera tener palabras certeras para acompañarte, para decirte que todo pasa, que vas a sanar, que estarás bien, que estés dispuesta y te abras al encuentro, que no dejes que te definan, que tengas certeza, que sepas que eres tanto más que tú misma.


Cuando sientas que te has perdido, recuerda a la observadora, visítala y busca amables en tu memoria, obsérvate con compasión y reconócete cada vez y nuevamente. A mí me ha servido en muchas ocasiones buscarme como esa observadora, y visualizar los procesos, los momentos donde he creído que he fracasado y en los que me he hallado plena. Cuando la observadora me lleva a aquellos sitios de la memoria en que me he sentido perdida de mí, y ausente, y me elevo fuera de mí, de la "yo" materia, y me reconozco por encima de todo eso que es mi historia, y a su vez dentro de ella, entonces puedo ver mi sombra compasivamente y se me hace más sencillo retornar al camino y encontrarme.


La observadora que soy yo y eres tú misma,nos permite ir y venir y en esa oleada transmutar las experiencias, reconocer que estamos y somos más que todo lo que nos acontece, que eso que sentimos, que los procesos y que las experiencias. Y entonces así da menos miedo buscarnos en la sombra y encontrarnos. Por eso nos insisto en que somos más que lo que hemos vivido, más que lo que hemos apalabrado, más que lo que hemos escrito y más que lo que hemos compartido. Quiero que cuando sientas que ya no eres tú misma en el presente, te repases y te permitas el transporte a algún momento de tu pasado, no para quedarte ahí, sino para que te observes de nuevo, y veas sobre ti misma la observadora, esa que recuerda lo que pasó, esa que lo visualiza es tu "yo" presente que a su vez se deja guiar por aquella observadora que veía su sombra con toda su luz, porque después de todo, sin toda tu luz no hay modo de que existan las sombras.


- Con amor sincero, Adli.